La guarda y custodia compartida en nuestros Juzgados de Familia… ¿Realidad o Ficción?

Creo que todos los padres que se han visto involucrados en un proceso de separación o divorcio, y que tienen la ilusión de seguir cuidando de sus hijos tras la ruptura, afrontan con esperanza esta nueva faceta alentados por la opción de poderlo hacer en un régimen de custodia compartida, sin embargo los padres que vienen a nuestras oficinas ilusionados con seguir la crianza y educación de su hijo o hijos tras la separación, se dan de bruces con la realidad.

En los casos en que la madre o pareja consiente no hay problema, se firma convenio regulador y se aprueba por el juzgado “la compartida”, normalmente, sin objeción alguna.

 

Todos han escuchado en las noticias, o bien a través de Internet diferentes informaciones sobre la aplicación de este sistema de guarda y custodia por nuestros tribunales, sobre las sentencias del Tribunal Supremo que desde el año 2015 vienen  considerando que el régimen compartido debe ser lo normal, no lo excepcional, y se encuentran con que todo es, permitanme la expresión, “un cuento chino”.

Los que nos dedicamos a “estas labores judiciales” tenemos que ver a diario situaciones de verdadera discriminación hacia el hombre en nuestros Juzgados de Familia, y vamos a llamarlo por su nombre señores, la custodia compartida si la esposa, mujer, madre, pareja de hecho… no la quiere de forma consentida entonces es prácticamente inexistente, a no ser que emprendamos una verdadera encrucijada judicial.

Ayer celebré con mi Procuradora  Juicio de Medidas Provisionales en un Juzgado de Familia de Málaga, “de cuyo número no quiero acordarme” y tuvimos que observar perplejas un nuevo a un acto de discriminación de la figura paterna.

 

En nuestro despacho no solicitamos la guarda y custodia compartida como el que pide un café, estudiamos las opciones y si vemos que realmente el padre cumple unos mínimos requisitos (cercanía al colegio de su residencia, cuarto para el menor en su nuevo domicilio, trabajo y horarios que le permitan disponibilidad horaria, etc.), entonces nos  la jugamos y la solicitamos, pero nos damos de nuevo el mismo batacazo. No nos engañemos, o bien conseguimos el régimen de custodia en apelación ante la Audiencia, o bien en casación ante el Supremo,  o ante los juzgados de familia en primera instancia hay poco que hacer.

 

Nuestro cliente Pedro, acudía ilusionado a la vista para conseguir ver mas tiempo a su hija de cuatro años, encontrándose con una juez que lo prejuzgó nada mas entrar, por trabajar en turno de noche ( 4 o 5 horas nocturnas), porque no iba a poder hacerse cargo de la niña de noche, “señoría vivo con mis padres y ellos me ayudan cuando yo no pueda estar con la niña”,  a lo que se le espetó que no iba a dar la custodia compartida a los abuelos, “señoría mi ex mujer también trabaja el día entero, de 9 de la mañana a 9 de la noche y la niña está con los abuelos”,  a lo que se le contestó que eso era diferente, “usted no puede pedir la custodia compartida de su hija si no puede dormir todas las noches con ella, para eso que esté con su madre”.

En este caso el padre vivía al lado del Colegio, la madre a 15 km de distancia del Colegio. El padre  trabajaba de noche pero como vivía con sus padres estos podían ayudarle durante las noches que faltara, y el resto del día lo tenía para compartirlo con su hija, mientras que la madre trabajaba todo el día y los abuelos eran los que cuidaban a la niña hasta que ella volvía, las condiciones eran similares en ambos padres, incluso mejores en el padre por la proximidad al colegio y disponibilidad durante el día y sin embargo de nuevo tenemos que soportar que el interés superior del menor sea estar con su madre, y para el padre de nuevo fines de semana alternos y vacaciones por mitad…… tienes que ir dispuesto a mendigar una custodia que sabes de antemano que no te van a dar, o bien concienciarte de que cuando la menor tenga cuatro o cinco años mas la conseguiremos tras una encrucijada judicial.

 

¿Cómo le explicas a un padre joven de 28 años, que en pleno sigo XXI no tiene los mismos derechos que la madre para criar y educar a su hija?  Como le explicas que va a tener que ver a su hija de visita, unas horas dos tardes y un fin de semana de cada dos,  como si fuera un pariente lejano,  como le explicas que a partir de que se separe no va a poder seguir participando en las  rutinas diarias de la niña, que no va a poder bañarla, darle de cenar, acostarla, ver una peli con ella, despertarla por las mañanas,… ¡¡Por dios señora juez!!

Cuando venga un padre con estas pretensiones a su Juzgado, debemos abrirle la puerta y dejarle pasar y retirarle la silla y acomodarlo y darle las gracias por ser un buen padre y por preocuparse por sus hijos,  y autorizarle desde las medidas provisionales, criar, educar y estar con sus hijos en los mismos tiempos y condiciones  que los va a tener su madre,… Señores jueces, estamos acabando con los buenos padres de familia y tienen la Ley y al Supremo a su favor.

Limítense a cumplir lo que les toca y den la bienvenida y acojan con entusiasmo en sus juzgados al padre que quiere convivir con sus hijos, y por favor den un buen “tirón de orejas” a la madre que se niega a este contacto con excusas caprichosas, a las que prefieren que los niños estén con los abuelos antes que con sus padres, a las que “negocian” la custodia compartida para conseguir una pensión mayor o el uso de la vivienda,… porque entre una cosas y otras señores jueces,  no dejamos al padre ser padre.

 

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